
Nº 181 – MEMORIAS DE RONDA – RONDA DESDE ABAJO
“Las Murallas del Albacar y sus Puertas” (y II)
En el anterior episodio comenzamos a hablar del Camino y las Murallas del Albacar y decíamos que este sector del Albacar forma parte del extenso conjunto de murallas medievales de Ronda, es un amplio espacio vacío y cercado, con una superficie de 20.337 metros cuadrados y un perímetro de 210 metros lineales, en el que cabe destacar su singularísimo sistema amurallado.
Para su levantamiento se utilizó la técnica constructiva del tapial que se realizaba mediante el uso de un encofrado de madera así denominado, recuperable y de fácil manipulación, dentro del cual se vierte y se apisona el material en capas sucesivas hasta colmatar la totalidad del cajón, momento en el que se desmonta este para proceder a la repetición de la misma operación en el siguiente tramo. El material que forma la tapia suele consistir en una mezcla de tierra arcillosa limpia de materia orgánica, arena, gravas, cantos rodados, fragmentos cerámicos y cal como material conglomerante. Esta mezcla, bien dosificada e incorporada dentro de los cajones, era apisonada mediante tongadas de aproximadamente 11 centímetros de espesor.
Estas murallas, que observamos, son un claro ejemplo de arquitectura militar de la época nazarí y, desde este punto, podremos observar todo el conjunto defensivo en plena ladera occidental del farallón rocoso donde se yergue la ciudad de Ronda. Lo escarpado del terreno obligó a los alarifes de la época a disponer las estructuras adaptándolas a la topografía. Los extremos de esta muralla quedaban delimitados por sendas puertas, y entre el extremo sureste (Puerta del Viento) y el extremo noroeste (Puerta de los Molinos) existe una distancia de 200 metros lineales y 25 metros de desnivel, por lo que el trazado sigue un replanteo de cremallera, en el que los lienzos construidos con cajones de tablas de madera rellenados con hormigón se van escalonando siguiendo el perfil de la ladera. Precisamente los quiebros existentes permitían, además, una buena defensa lateral, motivo por lo que se prescindió de la construcción de torres de flanqueo.



