Nª 198-MEMORIAS DE RONDA-«LA 1ª GUERRA CARLISTA EN LA SERRANÍA DE RONDA»- La Cruz del Camino, una novela romántica en el contexto serrano (I)

Comenzamos una nueva serie de episodios en los que vamos a tratar de una visión romántica los acontecimientos que tuvieron lugar en Ronda y la Serranía durante la 1ª Guerra Carlista, un periodo muy poco tratado en nuestro territorio y sobre el que tratamos en un libro que publicamos allá por 2018 que titulamos “La Cruz del Camino. La Incursión del General Gómez. Un relato de la Guerra Carlista”, con motivo de la traducción que hicimos de una novela inédita homónima en castellano, del escritor y militar británico Edward Augustus Milman, que se encontraba destinado en Gibraltar en 1836. Conocedores de su extraordinaria trama, ambientada durante la guerra carlista en los días de la incursión del general Gómez en la Serranía de Ronda y el Campo de Gibraltar, nos decidimos a traducirla y darla así a conocer a los lectores españoles, ya que observamos que el relato se localiza fundamentalmente en el llamado ‘Camino Inglés’, nuestra ‘Ruta de los Viajeros Románticos’, entre Ronda y Algeciras. Ruta que Milman tuvo que realizar en más de una ocasión, por el conocimiento que demuestra de Ronda, las poblaciones serranas y campogibraltareñas y sus caminos tan duros y complicados como bellos, con descripciones realmente sublimes de sus lugares. Además de que durante el año que estuvo destinado en la guarnición gibraltareña, 1836, se produjo en el mes noviembre la incursión del referido General carlista a nuestras tierras, acontecimiento sobre el que debió tener noticias de primera mano y, con toda seguridad, pudo experimentar por sí mismo como vivieron sus pobladores esta extraordinaria y asombrosa expedición, ya que reproduce con gran exactitud las distintas etapas, estancias y marchas de aquella impresionante columna carlista de cerca de 5.000 infantes y 900 jinetes, comandada por el general andaluz Miguel Gómez Damas, que sigue la Ruta del Bajo Genal hasta la bahía de Algeciras; perseguida por la no menos numerosa columna gubernamental del general Rivero, constituida por 7.500 infantes y 800 jinetes.

Nª 197-MEMORIAS DE RONDA-«Las desamortizaciones eclesiásticas de Ronda (y III)

Recordamos que el decreto de 1835, de Mendizábal, suprimió la mayoría de las comunidades religiosas masculinas, dejando sus edificios abandonados o listos para ser reconvertidos para usos civiles: 

• Los Trinitarios: La orden desapareció por completo de Ronda tras la ley de exclaustración. Su convento (los Trinitarios Calzados de la calle Real) quedó abandonado y posteriormente se reconvirtió en centro educativo, perdiéndose elementos arquitectónicos valiosos como su bella espadaña.

• Convento de Santo Domingo: Su liquidación ya había comenzado tímidamente durante el Trienio Liberal (1820-1822). Sus numerosas fincas rústicas (como el cortijo del Laurete) y fincas urbanas fueron subastadas públicamente. El propio edificio conventual de los dominicos sufrió una profunda decadencia. (hoy rehabilitado como el Palacio de Congresos de Ronda).

• Convento de San Francisco: Ubicado en el barrio del mismo nombre, vio expulsada a su comunidad y sus propiedades dispersadas.

Pero hubo una tercera y cuarta desamortización, la llamada desamortización de Espartero (1841) y la de Madoz (1855). Las consecuencias de todo este proceso fueron muy complejas y graves. Solo queda repetir que la nacionalización de las tierras de la Iglesia afectó a más de un tercio de la tierra del municipio, sin que por ello aumentase la producción total agraria, ni se mejorasen los rendimientos.

Todas estas desamortizaciones supusieron el desmantelamiento de su riquísima estructura conventual y la dispersión o pérdida de una parte fundamental de su patrimonio artístico barroco. Muchas de las iglesias y capillas conventuales albergaban valiosas colecciones pictóricas del periodo barroco. Con las incautaciones y traslados de bienes muebles al Ayuntamiento, multitud de lienzos y retablos se perdieron, destruyeron o pasaron a manos privadas, que ahora analizaremos someramente, y que nos facilita el historiador de Arte Francisco Hidalgo de Rivas y Juan José Moretti.

Nº 196-MEMORIAS DE RONDA-«Las desamortizaciones eclesiásticas de Ronda (II)

En el episodio anterior situamos el asunto de la desamortización eclesiástica en su contexto social y político de guerra civil en España, como fue la Guerra Carlista.

Mendizábal, representante del ala progresista liberal, llegó al gobierno en un contexto de insurrecciones urbanas para acelerar las reformas legales que desmontaran la estructura del absolutismo. España vivía unos tiempos de asfixia económica, la Hacienda Pública se encontraba en banca rota.

Las miradas se dirigieron a las propiedades que se les denominaban estaban “en manos muertas”, como eran las de la Iglesia, poseedora de gran parte de las tierras agrícolas y bienes inmuebles, que al estar protegidas por leyes de amortización o vinculación, estas tierras no se podían vender, gravar ni explotar eficientemente.

En 1835 se decretó la supresión de la mayoría de los monasterios y conventos masculinos, dejando el terreno preparado para la incautación de sus bienes en 1836. El Clero regular en Andalucía tenía un 33,70% de sus bienes, y el Clero secular un 18,65%, lo que suponía en 26,58% del total nacional. En Ronda, al comenzar el siglo XIX el porcentaje de la propiedad de las tierras por parte de la Iglesia llegaría hasta el 40%.

Hubo cuatro desamortizaciones, divididas en varias fases, que el insigne historiador local Pedro Sierra de Cózar no describe, hablaremos en primer lugar de la desamortización de los bienes de la Iglesia durante el Trienio Liberal (1820-1822). Y en segundo lugar sobre la desamortización de Mendizábal.

En Ronda, además de la pérdida de los bienes rústicos De la Iglesia también supuso la de muchos de sus inmuebles, esto trajo consigo el desmantelamiento de su riquísima estructura conventual y la dispersión o pérdida de una parte fundamental de su patrimonio artístico barroco.

Nº 195-MEMORIAS DE RONDA-«Las desamortizaciones eclesiásticas de Ronda (I)

Vamos a hablar de una materia absolutamente trascendental en la vida política y social de nuestra ciudad en aquel convulso siglo XIX, y que cambiaría para siempre el estado de la cuestión eclesiástica y conventual en Ronda.

Mendizábal, representante del ala progresista liberal, llegó al gobierno en un contexto de insurrecciones urbanas para acelerar las reformas legales que desmontaran la estructura del absolutismo. La desamortización, que explicaremos, no solo buscaba dinero, sino crear una masa de propietarios burgueses cuyo interés económico estuviera ligado a la victoria y supervivencia del régimen liberal que para ello apoyaba a la causa Isabelina.

España vivía unos tiempos de asfixia económica, la Hacienda Pública se encontraba en Banca Rota. La deuda pública acumulada tras las Guerras Napoleónicas y las independencias hispanoamericanas amenazaba con el colapso del Estado. Mendizábal necesitaba ingresos urgentes sin recurrir a subir impuestos a una población exhausta.

En 1835 se decretó la supresión de la mayoría de los monasterios y conventos masculinos, dejando el terreno preparado para la incautación de sus bienes en 1836. El Estado expropió y subastó las tierras de la Iglesia (consideradas «manos muertas», como decimos, por no venderse ni cotizar en el mercado) para ingresar liquidez en metálico o amortizar títulos de deuda pública emitidos previamente.

Socialmente, los campesinos no se beneficiaron de las subastas públicas, ya que los lotes de tierra eran grandes y exigían pago en metálico o títulos de deuda pública, algo solo accesible, como decimos, para la burguesía y la aristocracia urbana. Muchos campesinos sufrieron el endurecimiento de las rentas por parte de los nuevos propietarios privados. con la agravante de que los centros benéficos (hospitales, asilos), que tradicionalmente acogían a los desheredados, también sufrían las consecuencias de las desamortizaciones, y la Iglesia ya no estaba en condiciones de dar limosnas. Para los desheredados la situación fue totalmente precaria, y las consecuencias no se hicieron esperar; pobreza, mendicidad, bandolerismo, contrabando (textil y tabaco). Evidentemente esto originó descontento también por parte de los sectores que se veían afectados por el contrabando, muy extendido en nuestra Serranía.

Nº 194 – MEMORIAS DE RONDA – Fenómenos de Rebeldía en la Serranía de Ronda: «LOS MONFÍES» (y III)

En el anterior episodio empezamos a explicar quienes eran los monfíes, cuya primera insurrección generalizada en el antiguo reino de Granada se puso en marcha en los primeros meses de 1568. 

El fenómeno monfí surge en los primeros años de ocupación castellana de la capital granadina, extendiéndose a lo largo de todo el siglo XVI, aunque tuviera su momento de mayor virulencia, como decimos, en los años inmediatamente anteriores y posteriores al levantamiento de 1568.

En lo que se refiere a su extracción social, la mayor parte de estos monfíes procedían del ámbito rural. Los moriscos más fieros e indómitos eran los que vivían en los distritos de la Alpujarra y, también, los que habitaban en los pueblos y apartadas aldeas de la Serranía de Ronda. 

Los monfíes se organizaban en cuadrillas mandadas por capitanes que frecuentemente alcanzaban gran fama. Sus acciones estaban, en ocasiones, concertadas con los corsarios turcos y berberiscos, con los que se entrevistaban de noche en lugares desiertos de la costa y con los que mantenían cierto nivel de intercambios, recibiendo ellos, sobre todo, armas. Por vía marítima les llegaba también trigo y arroz. 

En la Serranía de Ronda se citan, como lugares inexpugnables ocupados por los monfíes, el fuerte de Arboto y La Sauceda. Desde estos recónditos lugares salían para dar sus golpes de mano en aldeas, ventas y caminos, retornando luego sin dejar rastro. Objetivos preferentes de los monfíes eran los curas, los agentes tributarios, los oficiales de la justicia y los mercaderes; es decir, los representantes del poder feudal, de la Iglesia y del fisco. 

Un jefe famoso, Antonio el Manco, a la cabeza de trescientos hombres, según dice un testigo, saquea el pueblo de Jubrique en 1572. El corregidor de Ronda anunció en 1573 que cinco capitanes monfíes, a saber: Atayfor, Jócar, el Romeruelo, el Meliche y Laceraque, querían rendirse acogiéndose a una amnistía regia. Treinta y seis monfíes entregan las armas, mientras tanto era capturado Pacheco, otro de los cabecillas famosos; pero las bandas de Laceraque y el Meliche siguen asolando los caminos de la Serranía rondeña y ocasionando numerosas muertes. La ciudad de Ronda, en 1577, tenía puesto precio de 50 ducados a la cabeza del monfí Juan Tange, alias “El Tajarillo”, que actuaba en la sierra de Júzcar. 

Dos son los factores que van a contribuir a atenuar el mal crónico del bandolerismo morisco andaluz de finales del quinientos; por una parte las medidas de reinserción gubernamentales y, por otra, el desplazamiento de las bandas de Andalucía Oriental hacia otras tierras. Pero en realidad la causa principal de la reducción del bandidaje consistió en la dificultad de los monfíes en encontrar apoyo entre sus congéneres, dada la escasez de moriscos en esta zona después de las diversas expulsiones ordenadas.

Nº 193 – MEMORIAS DE RONDA – Fenómenos de Rebeldía en la Serranía de Ronda: “LOS MONFÍES” (II)

En el anterior episodio empezamos a tratar del primero de los fenómenos rebeldes que se dio en nuestra Serranía. como el de los Monfíes, cuya primera insurrección generalizada en el antiguo reino de Granada se puso en marcha en los primeros meses de 1568. 

No obstante, en nuestra Serranía, en algunos puntos muy concretos tuvieron lugar las primeras sublevaciones en los albores de 1500. Los musulmanes de la Serranía de Ronda estaban inquietos por las noticias que procedían de la ciudad de la Alhambra, a pesar de las promesas de los monarcas asegurándoles que no se le obligará a bautizarse por la fuerza. El corregidor rondeño, por otra parte, puso en vigor medidas olvidadas y que habían sido estipuladas en las capitulaciones, según las cuales los cristianos no podían entrar en la Serranía, prohibiéndose a su vez a los mudéjares pernoctar en la ciudad. Ante esta situación no pocos mudéjares optaron por recibir las aguas bautismales, según los deseos de las autoridades hispánicas.

En enero de 1501 estalló la rebelión de los mudéjares, extendiéndose por la Serranía de Villaluenga y Sierra Bermeja.

El levantamiento de 1568 apenas si tuvo repercusión en la Serranía de Ronda. Solo se alzó la pequeña localidad de Istán que fue rápidamente dominada por tropas de Ronda y Marbella, refugiándose los sublevados en la cercana sierra. Fue la posterior incursión de las tropas de Antonio de Luna y del capitán de la guarnición de Ronda, Pedro Bermúdez, en la primavera de 1570, lo que desencadenaría la rebelión de los moriscos de la Serranía rondeña. 

Nº 192 – MEMORIAS DE RONDA – Fenómenos de Rebeldía en la Serranía de Ronda-«LOS MONFÍES»

La Serranía Ronda, por su orografía y poblaciones dispersas y escarpadas, y a veces también por la marginalidad que ha sufrido, ha sido propicia a lo largo de su historia a que surgieran entre sus pobladores fenómenos de resistencia o rebeldía, que de manera recurrente han aparecido en distintas épocas, como es el caso de los monfíes, los bandoleros, los guerrilleros, los contrabandistas, los maquis…

Pretendemos con esta nueva serie tratar cada uno de los fenómenos de rebeldía que se dieron en nuestra Serranía rondeña. El más lejano en el tiempo es el los monfíes, que se produce como una consecuencia más de la política de asimilación forzosa y de aniquilamiento de la sociedad andalusí desarrollada desde los años siguientes a la conquista del Reino Granada, al que pertenecía Ronda, y que hay que encuadrar en el programa de unificación religiosa del Estado emprendida por los Reyes Católicos. 

Los vencidos musulmanes conformaban una comunidad unida por fuertes lazos de solidaridad, por la religión y por los vínculos intangibles que, para su autodefensa, generan los pueblos marginados, permanecieron fieles a su fe y a sus viejas costumbres, a pesar de los esfuerzos de las autoridades cristianas por convertirlos a la religión católica y hacer que desaparecieran sus señas de identidad.

Nº191-MEMORIAS DE RONDA-RONDA DESDE ABAJO-«Flora y Fauna del Tajo de Ronda».

Desde el Tajo de Ronda, podemos maravillarnos con los característicos y acrobáticos vuelos y graznidos de las chovas piquirrojas, llamadas por los róndennos granjas, así como avistar el cernícalo primillo y halcón peregrino.

La Garganta del Tajo crea un microclima húmedo que favorece a ciertas especies ripícolas y rupícolas, a pesar del clima generalmente seco nuestro territorio. Las especies que allí se encuentran se adaptan a los suelos calcáreos y serpentinos, destacando algunos endemismos locales.

Por otro lado, existe un grave problema en las paredes rocosas del Tajo de Ronda, al que no se le presta ninguna atención por parte de la administración competente en este caso, donde la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Ronda deberían de ir de la mano. 

Las especies exóticas invasoras representan una amenaza seria y cada vez mayor para la biodiversidad natural del Tajo, no olvidemos catalogado como Monumento Natural de Andalucía.

Nº 190 – MEMORIAS DE RONDA – RONDA DESDE ABAJO-“La Ruta Perimetral de la Medina-4ª Parte”

Nº 190 – MEMORIAS DE RONDA – RONDA DESDE ABAJO–“La Ruta Perimetral de la Medina-4ª Parte”

Continuamos con la Ruta Perimetral de la Medina Musulmana rondeña, desde abajo. Partíamos, en los tres episodios anteriores iniciando nuestra ruta desde la plaza del Campillo, seguimos por la cuesta del Campillo o de la Molinos hasta llegar a la casa de Manolillo para introducirnos en el Camino del Desfiladero, que concluye en la Ermita de San Miguel, como control de salida. Al salir de este recinto nos encontramos justo al frente con los Baños Árabes. Ya en el episodio anterior hablamos del Barrio de San Miguel- El Arrabal Bajo o Viejo y probable La Judería rondeña. Atravesamos el Camino de los Arrabales, el Camino de la Cíjara, el Camino de las Ollerías, hasta llegar al barrio de Espíritu Santo y su iglesia.

En este episodio continuaremos por la calle del Espíritu Santo hasta llegar a las Murallas y Puerta del Almocábar, Ruedo Alameda, Camino de la Hoya del Tajo, Camino de la Puerta del Viento, Camino del Albacar, Camino de los Molinos y Acequias Árabes, Cuesta del Campillo y de los Molinos; y, como PUNTA FINAL terminamos en el mismo lugar donde iniciamos nuestra Ruta, la plaza del Campillo,  en pleno casco histórico, donde podremos disfrutar de un merecido descanso en la tranquilidad que nos ofrece este lugar tan hermoso. 

Nº 189 – MEMORIAS DE RONDA – RONDA DESDE ABAJO-“La Ruta Perimetral de la Medina-3ª Parte”

Continuamos con la Ruta Perimetral de la Medina Musulmana rondeña, desde abajo. Partíamos, en los dos episodios anteriores iniciando nuestra ruta desde la plaza del Campillo, seguimos por la cuesta del Campillo o de la Molinos hasta llegar a la casa de Manolillo para introducirnos en el Camino del Desfiladero, que concluye en la Ermita de San Miguel, como control de salida. Al salir de este recinto nos encontramos justo al frente con los Baños Árabes. Ya en el episodio anterior hablamos del Barrio de San Miguel- El Arrabal Bajo o Viejo y la probable Judería rondeña.

Vamos a tratar ahora de los caminos que surcan toda esta zona, hasta llegar al Barrio del Espíritu Santo y su iglesia: El camino de los Arrabales, el camino de la Cíjara, el camino de las Ollerías, el Barrio del Espíritu Santo y el templo que le da nombre.